Jardín etnobotánico
del Museu Terra
Un espacio lúdico y educativo
El jardín etnobotánico del Museu Terra nace con una doble voluntad: recuperar la memoria sobre los usos que han tenido determinadas plantas en el ámbito local y a lo largo de la historia, y ayudar a conocer las plantas de nuestro entorno y concienciar sobre la importancia de preservarlas.
Los humanos y las plantas han estado en estrecha relación a lo largo de la historia. De este vínculo han surgido conocimientos tradicionales sobre el uso de plantas, formas de relacionarse con la biodiversidad y el paisaje, así como vocablos, dichos, canciones y relatos mitológicos. La ciencia natural y social que estudia estas relaciones entre las sociedades humanas y el entorno vegetal es la etnobotánica.
Más de 200 especies
Cada vez es más evidente la importancia de esta disciplina para la recuperación de conocimientos locales, un saber que se vuelve necesario preservar y trasladar a una sociedad cada vez más urbana y desconectada del mundo rural y del paisaje vegetal.
A través de un trabajo de investigación etnobotánica, basado en documentos de archivos, estudios locales y entrevistas a personas de L’Espluga de Francolí y pueblos cercanos, se han recogido datos sobre los conocimientos populares en torno a unas 200 especies de plantas. Especies comestibles, medicinales y veterinarias, plantas utilizadas para la artesanía y la técnica, plantas con valor simbólico e incluso especies tóxicas configuran el jardín del Museu Terra. Además de trasladar y enseñar los conocimientos recogidos en los testimonios orales de nuestra comarca, el jardín etnobotánico se quiere convertir en un espacio de memoria viva y de reflexión sobre el presente y el futuro que queremos construir.
Las plantas presentes en el jardín etnobotánico le invitarán a viajar hasta los ecosistemas donde crecen, a imaginar los antiguos gestos de mantenimiento y de recolección a su alrededor, las conversaciones entre vecinos y vecinas sobre sus usos, su papel en la vida de antes y todo lo que aún nos pueden enseñar para gestionar de otra manera el mundo que nos rodea. Las plantas del jardín nos hablan, nos explican historias y nos remiten a épocas concretas. Este trabajo de investigación y de diseño del jardín lo ha llevado a cabo la cooperativa Els Corremarges, una entidad de la Conca de Barberà que se dedica a proteger y mejorar la biodiversidad, recuperando y promoviendo los conocimientos populares sobre la vegetación.
Once zonas
El jardín está dividido en once zonas y se estructura alrededor de un huerto agroecológico de variedades locales. Cada zona corresponde a un hábitat diferente, para adaptarse a las características de las especies botánicas que podemos encontrar. Se trata de un espacio vivo y dinámico que evoluciona con las condiciones meteorológicas y estacionales de cada época del año. Por este motivo, dependiendo del momento en que lo visite, lo podrá ver en un estado diferente.
Un grupo de plantas que no podemos olvidar en el jardín del Museu Terra son las plantas acogedoras del huerto. Se trata de todas aquellas especies que no se consideran hortalizas pero que tienen usos importantes (medicinales, aromáticos, etc.) y que se acostumbraban a introducir como plantas beneficiosas para ayudar a crear un ecosistema equilibrado dentro del huerto. Estas especies, además de aportar color y diversidad a los bancales, pueden ser un refugio de fauna auxiliar durante los meses de invierno, atraer insectos con su floración o permitir la obtención de extractos y preparados naturales para las plagas y enfermedades del huerto. Son funciones muy importantes en la sostenibilidad de un huerto agroecológico como el nuestro, que procura imitar el funcionamiento de un ecosistema natural, donde la diversidad de especies de plantas y animales que viven en él asegura el equilibrio y también provee fertilidad, refugio, alimento y capacidad de resiliencia.
Huerto agroecológico
En esta línea, en los bancales de huerta del Museu realizamos un manejo agroecológico, gracias al acompañamiento de L’Aresta, un proyecto agroecológico, cooperativo y autogestionario del Camp de Tarragona. El manejo se basa en el uso de variedades locales, la rotación de cultivos, prácticas regenerativas del suelo y asociaciones de diferentes especies de plantas. Por una parte, la rotación de cultivos mantiene la salud del suelo y nos facilita el control de plagas, enfermedades y hierbas adventicias. Posibles problemas que, de otra manera, se tendrían que solucionar con la aplicación de productos fitosanitarios. Por otra parte, a través de las asociaciones de cultivos, diferentes plantas se complementan entre ellas de tal manera que esta interacción genera efectos estimulantes para ellas, como, por ejemplo, la mejora de su rendimiento o la intensificación de sus sabores y aromas.
Durante siglos, el huerto ha sido un elemento central en el mantenimiento de familias y comunidades en entornos rurales. Hoy en día, la huerta de autoconsumo alimenta a miles de personas en todo el territorio y nos provee de alimentos frescos y de temporada durante todo el año.
Como un elemento más de la exposición permanente, el huerto y jardín del Museu Terra están totalmente integrados en un espacio lúdico y educativo, dedicado a la preservación del medio y de los recursos naturales de los cuales depende nuestra supervivencia. Complementando la temática del museo, este espacio se presenta como una sala al aire libre que preserva aquel saber hacer que forma parte de nuestra cultura y que ha de pervivir en nuestras sociedades.
«Plantas y paisaje en L’Espluga de Francolí»
Escrito por Natacha Filippi y Guillem Figueras, este libro es resultado de una investigación histórica y etnobotánica.
Lo podrá comprar en la tienda del Museu.
El jardín etnobotánico del Museu Terra
Un lugar de memoria viva.
Artículo de Natacha Filippi en la revista Milfulles, de Flora Catalana.
Con el apoyo de
